Una vez escuché en una película (“El
viaje de Arian”, Eduard Bosch) una frase que le decía el padre a la
protagonista, simpatizante de la lucha armada de ETA, que se me quedó clavada: “Yo siempre he estado dispuesto a
morir por mi patria, pero nunca a matar por ella”.
Mostrando entradas con la etiqueta Cine francés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine francés. Mostrar todas las entradas
“À bout de souffle”, Jean-Luc Godard, o ¿-Tienes miedo a hacerte viejo? –Yo sí-" (Patricia Franchini)
No tengo idea de cómo ha podido
pasar, pero de nuevo: he vuelto a cumplir años ¡shiiiiiit! Momento ideal para
crear una lista mental de: “cosas que hacer antes de dejar de cumplir veinti
tantos”; veamos: No volver NUNCA a tomar el sol sin protección 50 (y esto no es
broma);
“Holy Motors”, Leox Carrax, o “Esto es cine ¿Quién se apunta?”
Es completamente flipante la
cantidad de dudas varias, preguntas más o menos chorras, y otras, al parecer,
absolutamente imprescindibles, que puede generar un simple cochecito de bebé,
pero flipante. No había sido consciente de ello, hasta que hace un par de
semanas, me encuentro sin comerlo ni beberlo, en la tienda de bebé más gigante
que hayan visto mis ojos; para que os hagáis una idea: hay que coger número
para que te atiendan (Pero, ¿qué es eso, ¿una frutería? En serio….)
“De rouille et d´os”, Jacques Audiard, o “Mucho cuidado con las orcas: muerden”
“Le Prénom”, Alexandre de La Patellière, Mathieu Delaporte, o “Los prejuicios absurdos de la clase media"
Si yo tuviera un hijo, cosa poco probable a corto o medio plazo, no lo llamaría Francisco; no por nada, sino sólo porque no me gusta. Probablemente tampoco le llamaría Adolfo; no por nada, sino porque tampoco me gusta. Ni le llamaría José María, y no porque el nombre me recuerde al presidente más detestable que ha tenido éste país; no lo llamaría así porque no me gustan los nombres compuestos, sea cuales sean los nombres que lo compongan, y vamos, porque no me gusta y punto.
“Le père de mes enfants”, Mia Hansen-løve, o “El cine está jodido”
El cine… al menos aquí, y ahora, está jodido; bastante, pensaría incluso.
Y no sólo porque una entrada normal para una película que (cuestión de probabilidades) posiblemente sea mala (o vamos, a mí no me guste…), en una sala que apenas cuadriplica las dimensiones del salón de mi casa del pueblo, en un asiento en el que a duras penas le entra el trasero a una persona rellenita y en el que encima estás casi pegado a la colleja del de delante, cueste 9,20 euros;
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





